Poemario

Poemas escritos por Ida a lo largo de su vida

Lírica fontana

Hay una fontana clara y milagrosa

que perennemente me da su frescura

y torna a mi alma más blanca y más pura

que un tierno capullo de aromada rosa.

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Lirios temblorosos de frágil frescura

y alados perfumes circundan mi fuente,

donde echan sus luces astros de la altura

y recoge un mundo de ensueños mi mente.

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Palomas viajeras detienen sus vuelos

y mojan sus alas en la linfa pura

donde se reflejan los celestes cielos

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y las blancas nubes que pasan ligeras.

Fontana divina de clara frescura

de donde se nutren todas mis quimeras.

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Por eso la obscura tristeza que flota

no roza siquiera mi espíritu alado

y mi alondra herida con las alas rotas

vuela hacia las playas de un mar olvidado.

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No hay sombra ni grises tardes otoñales

donde el viento gime su tristeza ambigua;

mi espíritu vaga por mundos triunfales

con su luminosa fortaleza antigua.

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Si llega una sombra con rostro ceñudo,

detiene sus pasos frente a la fontana

y contempla en éxtasis al niño desnudo

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que en la linfa pura refresca su cara.

Mientras en la tarde llora la campana

canta sus canciones mi fontana clara.

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Diáfanas mañanas de brisas ligeras,

tardes de amatista, noches consteladas,

brumosos inviernos, bellas primaveras,

hallan a mi alma febril y extasiada.

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Amor es su esencia, límpida fontana,

se ven las estrellas en su transparencia

do recoge toda la belleza humana;

por eso no pierde su blanca inocencia

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ni su eterna forma divina y sensible.

Alma soñadora que pulsa su lira

como pulsa el viento violín invisible.

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Lírica fontana que canta y delira

y bajo el silencio medita y suspira

por la imagen pura de un sueño imposible.

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